La ciudad subterránea y secreta que duerme bajo las calles de Beijing

De solo estar parado entre la multitud que se mueve por Pekín, resulta casi imposible imaginar que debajo de sus calles hay un laberinto quieto y escondido. Son refugios nucleares que se extienden a lo largo de toda la ciudad y que fueron excavados en 1970.

Quienes no lo han podido ver hasta el momento están intentando llegar hasta estos escondites dado que están a punto de ser cerrados.

Johnson-Hill, propietario de una tienda ubicada en Nanluogu Xiang, quien ha estado dentro del refugio unas 40 veces, comenta: "Es como un mundo secreto, con mucho por descubrir, se convirtió en una adicción".

Un periodista del medio CNN, quién tuvo oportunidad de visitar recientemente los túneles, expresó que a primera vista pudo observar que estaba lleno de basura, objetos y cajas. También pudo ver habitaciones y oficinas pequeñas.

Escondite

Los túneles fueron construidos para que las personas, en solo minutos, pudieran correr y escapar de un posible ataque ruso.

Wang, un residente Nanluogu Xiang, recuerda su construcción y comenta: "Yo tenía unos 15 años cuando se construyeron los túneles. Fueron excavados en un apuro y las entradas empezaron a aparecer por el barrio. La mayoría de nosotros no teníamos permitido entrar. La gente pronto se olvidó de ellos".

Al parecer, la gente se olvidó de ellos hasta el año 2007, cuando se convirtieron en un atractivo turístico más de la ciudad. Muchos viajeros pudieron realizar un tour por los túneles. En el año 2008 apareció un cartel afuera de todas las entradas que decía: "Cerrado hasta nuevo aviso".

Johnson-Hill comenta al respecto: "La primera vez que estuve aquí era un lugar mucho más grande, pero fue sellado por razones de seguridad".

El escritor David Eimer cuenta que los túneles fueron cerrados para poder realizar una renovación urbana: "Los edificios nuevos requieren más bases, por lo que muchos de los túneles tienen que ser llenados por razones de seguridad".

Finalmente, todos los refugios serán sellados y rellenados, para quedar solo como una anécdota, un recuerdo pintoresco de algo que alguna vez existió.

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