Guía efectiva para viajes de negocios

Está claro que los pasajeros de negocios poseen un perfil bien definido, con sus maletas siempre listas, la línea de taxis entre los números de marcación rápida, un servicio casi ilimitado de conexión a Internet en los aeropuertos, y una indudable condición de “élite” en estas instalaciones y en hoteles VIP. Vuelan cientos de miles de kilómetros cada año entre las más importantes ciudades del mundo, y mantienen una permanente rutina de embalaje, chequeos, vuelos y descanso en destinos lejanos.

Para este selecto grupo de viajeros frecuentes, van los siguientes consejos:

Ajustar el equipaje de mano

El peso y contenido permitidos depende del destino, para lo que hay que estar preparados. Para James Berkeley, ejecutivo de una importante empresa, tener una maleta preparada de repuesto, es algo práctico en caso de tener que viajar de improviso de un destino a otro.

Conocer las dimensiones permitidas para el equipaje de mano es imprescindible para Tyler Mariniak, fundador de la organización The Miles Guy.com, pues según él, algunas aerolíneas limitan en extremo los espacios destinados a este propósito.

Las marcas preferidas por los viajeros son Tumi o Rowena, y antes de adquirir sus bolsos y maletas, se deben tener claras las especificaciones de tamaño y tipos de rueda que se necesitan.

Hay servicios que permiten enviar el equipaje por adelantado hasta con tres o cuatro días de anticipación, de manea que cuando se llega a la ciudad destino, el cliente encontrará el equipaje en la habitación de hotel con sus trajes colgados correctamente en el armario.

Contar con traslados confiables

En lo referente a servicios de autos con chofer, la fiabilidad es prioritaria, pues estos viajeros tienen problemas con cierta frecuencia, y requieren conductores profesionales y competentes, respetuosos del tiempo de los pasajeros.

Si se desea recibir un trato preferencial, buena atención y de paso ahorrar tiempo, es necesario construir una buena relación con los conductores y servicios de autos. Es una cuestión de reciprocidad, pues el viajero puede dar buenas referencias de la empresa a sus colegas y todos resultan beneficiados. Cuando se establece este tipo de relación empresa-cliente, los retrasos en vuelos, o en horarios especiales y fuera de lo normal, no constituyen mayores problemas.

Aparte, estas organizaciones como las líneas aéreas, mantienen sistemas de recompensas. Algunos servicios en Nueva York, por ejemplo, permiten a sus clientes acumular millas con determinadas aerolíneas por cada viaje que se realiza.

Volar con clase

Si bien los viajeros de negocios no pueden escoger las fechas y destinos de sus viajes, sí pueden decidir acerca de los mejores tiempos y lugares para volar. Los más experimentados recomiendan que, en caso de contar con flexibilidad de horarios, se evite viajar los viernes por la noche, sábados por la mañana, domingos y lunes, pues son los días en que los turistas y viajeros casuales tratan de salir.

También hay que considerar algunas medidas cuando se vuela a través de zonas horarias, pero la adaptación a vuelos largos es más una cuestión personal. Para algunos, dos copas de champaña y ajustar el reloj son pasos más que suficientes.

Las instalaciones aeroportuarias y sus condiciones de uso, son otro de los aspectos de alta consideración para viajes de negocios. Entre los favoritos de la élite están el aeropuerto de Singapur, el de Hong Kong, Zúrich y Múnich, estas instalaciones salen favorecidas en comparación con Heathrow o el aeropuerto JFK de Nueva York, que figuran entre los perores.

Los indicadores para estas preferencias son las formas para desplazarse, mover los carros de equipaje con facilidad, que las multitudes no bloqueen el paso peatonal, o que las instalaciones no produzcan claustrofobia.

Entre las líneas aéreas calificadas como mejores se incluyen: Singapur Air, Swiss Air, las que cubren los Emiratos Árabes y los vuelos a China, con una cómoda configuración de la cabina y el entretenimiento a bordo. La mayoría de las líneas estadounidenses son consideradas pobres en desempeños por los retrasos en la entrega de equipajes y la calidad de los alimentos.

Hospedarse en buenos hoteles

Las empresas prefieren las cadenas hoteleras para enviar a sus ejecutivos, en lugar de ubicarlos en hoteles más personalizados. Esto se debe, en parte, a que estas empresas ofrecen programas de lealtad a los clientes, que representan grandes ventajas para ambas partes, como el caso de la cadena Hilton o la Marriot. La preferencia se inclina también por la seguridad que brindan las grandes cadenas de hoteles.

Es cierto que ningún hotel puede compararse con una noche en casa, en la comodidad del hogar, durmiendo en la propia cama, no obstante, estos aspectos se compensan con un rato agradable en la piscina para relajarse en la noche, un buen desayuno continental, o complacer al cliente si prefiere consumir granola. Estos detalles hacen más cómodos los viajes de negocios.

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