Partenón
Templo El Partenón, Acrópolis de Atenas, Grecia

El viaje a la capital griega no es uno más. Esta urbe de cuatro millones de habitantes presume de una singular belleza y un significado histórico que ha perdurado a lo largo de los siglos y que permanece perenne en la retina del visitante.

El primer sitio al que debe dirigirse el viajero es, sin lugar a dudas, la famosísima Acrópolis, en pleno centro, para contemplar, de entre su impresionante conjunto monumental, uno de los más importantes de toda la humanidad, la alzada majestuosa del Partenón, icono de la Grecia clásica.

Allí se encontrará con el lugar que dio origen a nuestra civilización actual. Entenderá su esencia si cierra los ojos y se deja llevar hasta el año 1.300 antes de Cristo cuando fueron erigidas las primeras murallas micénicas.

Aparte del colosal templo, otras maravillas que no se debe perder son el Erecteion y sus famosas cariátides, el teatro de Dionisos (el más antiguo del mundo), el odeón de Herodes, el templo de Atenea Niké, el monumento a Agripa, los Propileos o el museo de la Acrópolis.

Destinos para visitar en Atenas

Aconsejable estar a primera hora de la mañana para evitar tiempos de espera. Ver la puesta de sol sobre este monte desde alguna colina próxima tampoco tiene desperdicio. Muchos de los restos hallados aquí se exponen en el Museo Arqueológico, al que se puede llegar en metro, el mejor transporte para moverse por la ciudad.

Tras la Acrópolis, el viajero puede optar por proseguir su itinerario hacia el noroeste con la visita de la cercana Ágora griega y romana, centro de la vida administrativa y pública de la antigua Atenas. El recuerdo del conjunto patrimonial más destacado deja paso a la cita del viajero con el barrio de Plaka, plaza de Monastiraki y alrededores, donde se pueden contemplar iglesias bizantinas y mezquitas.

Al este y sureste de esta zona se extienden más conjuntos de interés, como el magnífico templo de Zeus o la plaza Sintagma, uno de los centros neurálgicos de Atenas. En ella se levanta el Parlamento y la tumba al Soldado Desconocido. Precisamente, ésta es custodiada por dos guardias euzones que, con su peculiar cambio de guardia que realizan cada hora impar llueva o arrecie una descomunal tormenta, atraen a diario la visita de los turistas más curiosos.

Atenas también se asocia al origen de los Juegos Olímpicos, por lo que también es obligada, si se dispone de tiempo, la visita a sus dos grandes estadios: Al Leuforos Arditou, en el que se celebraron las primeras competiciones internacionales modernas en 1896, y el OAKA, construido para albergar el meollo de los Juegos de Atenas 2004.

Alojamiento en Atenas

En la capital griega se puede encontrar alojamiento para todo tipo de gustos y bolsillos. Es costumbre local el ir a buscar al cliente cuando llega al país para ofrecerle su hospedaje, ya sea hotel, hostal o incluso casa particular. Pero hay que tener en cuenta que las estrellas tradicionales de los hoteles no siempre se corresponden con su categoría, por lo que el viajero debe andar precavido. El paisaje, si se tiene la oportunidad de divisar la Acrópolis desde la ventana de la estancia, está incluido en el precio.

Como buena ciudad mediterránea abundan los locales donde poder tomar alguna que otra copa y bailar hasta el amanecer. Muchos de ellos se ubican en el conocido puerto del Pireo, al que se puede llegar cómodamente en metro. Atenas es también una gran tienda interminable y cuenta con un mercado de abastos que no ha perdido su tipismo. Asimismo, la reputada cocina griega ha alcanzado fama internacional gracias a platos como la musaka, el queso feta o su popular yogur.

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