Montreal, Canada

Catedrales centenarias conviven con modernos rascacielos y centros comerciales de primera línea en una de las ciudades con mejor calidad de vida de todo el planeta. Pero Montreal no sólo es un lugar ideal para vivir y desarrollarse, sino también un destino turístico repleto de atractivos muy interesantes.

La ciudad canadiense se articula en torno al parque de Mont Royal, su emplazamiento físico más elevado. Cuenta con decenas de pistas donde pasear o correr y miradores con hermosas panorámicas de la ciudad y del río San Lorenzo. A sus pies se ubica el centro financiero, núcleo bullicioso y vital de Montreal.

La urbe que albergó los Juegos Olímpicos de 1967 emerge desde el Viejo Montreal, con un magnífico conjunto de edificios históricos y espacios públicos. De entre ellos sobresalen el edificio Jacques-Cartie, la Basílica Notre-Dame (de estilo gótico) y el Puerto antiguo.

Una populosa oferta recreativa la dispensa el Parque Jean-Drapeau, situado justo enfrente del anterior distrito, que fue el lugar de celebración de la Exposición Universal de 1967. Llama la atención la Biosphère de Montreal, creada para aquel internacional evento. En la zona de la Biosfera, antiguo pabellón de Estados Unidos, se pueden descubrir los secretos del agua, mientras que en el Museo Stewart muestra la historia del Nuevo Mundo.

Gran parte del encanto de la ciudad norteamericana descansa en la belleza de sus entrañables barrios. Resulta recomendable para visitar, sin duda, el Plateau Mont-Royal, alrededor del boulevard St-Lauren, la principal arteria comercial y urbana de Montreal, Little Italy al norte, Chinatown, el centro (Downtown) y cómo no, el Viejo Montreal, espacio donde se concentran las vías adoquinadas y los músicos callejeros, entre otros atractivos

Una obligada parada debe hacerla el visitante en la Place Ville-Marie, uno de los edificios más elevados de la ciudad (189 metros), bajo cuya superficie se localiza el centro comercial subterráneo más grande del mundo, con más de 1.800 establecimientos de todo tipo.

También de extensas zonas verdes vive Montreal. No en vano cuenta con el segundo jardín botánico mas grande del mundo en cuanto a superficie. Tiene en sus instalaciones jardines chinos y japoneses, así como una amplísima colección de insectos procedentes de cualquier rincón del planeta.

Para quienes busquen emociones de tipo cultural no deben dejar escapar la oportunidad de visitar en el extremo occidental del Viejo Montreal, el Museo de Arqueología e Historia, que narra la historia de la ciudad desde sus cimientos. Asimismo, más de 40 festivales de tipo cultural se suceden aquí al año.

De la etapa olímpica permanece incólume en la zona este de urbe canandiense, un mástil que sigue siendo la torre inclinada más alta del mundo. Está ubicada en el Parque Olímpico.

En una ciudad marcada por dos claras influencias históricas y culturales (la francesa e inglesa) llama la atención del turista la división de comunidades étnicas que se percibe en distritos como Little Italy, una zona bulliciosa repleta de cafeterías y con una cocina de elevada calidad.

En la urbe canadiense, segunda ciudad francófona del mundo después de París, el turista también podrá disfrutar de su rico y populoso ambiente cultural, que se manifiesta en la celebración de numerosos festivales de música, cine o humor a lo largo de todo el año. Los cines y las salas de espectáculos abundan. La oferta de ocio nocturno es también muy activa y efervescente.

La red peatonal interior de Montreal, de más de 30 kilómetros, invita al viajero a descubrirla a pie o a disfrutarla en carroza o calesa para conocer bien de cerca sus viales llenos de color, barrios peculiares, los grandes almacenes y animados bares, entre otros grandes atractivos.

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