museo andersen, odense
Museo Hans Christian Andersen
Foto cortesía de egonwegh - Flickr.com

Como un cuento de hadas. Cuna del afamado autor de cuentos infantiles Hans Christian Andersen, Odense ha sido rediseñada para que los más pequeños de la casa disfruten recorriendo sus calles, jugando en sus centros infantiles, descubriendo a los animales del Pueblo Fionés y del zoo y para recorrer en bicicleta una menuda ciudad que sobresale por su verdadera calma. Esta urbe danesa que se puede recorrer entera en apenas dos horas se erige como un paraíso para los niños.

Para comenzar la ruta, nada mejor que acudir al Andersen Hus, casa natal del escritor, donde se explican todos los entresijos de la vida y obra del autor de cuentos como El patito feo o La sirenita. Desde aquí se vertebra el entramado urbano de Odense. Luego se puede continuar por el museo del Ferrocarril para soñar con ser maquinistas. También resulta de gran interés el Tinder-Box, un centro cultural infantil donde los niños pueden pintarse y disfrazarse.

Una de las paradas obligatorias en Odense es el Pueblo Fionés. Aquí se puede pasear por el mundo rural que ha caracterizado la historia de la isla de Fionia, donde se emplaza la urbe danesa. La arquitectura de casas bajas y coloridas resulta curiosa, así como los diferentes animales habituales en las granjas. Pero para seguir viendo especies, el visitante debe acudir al zoológico, que tiene como curiosos inquilinos a camellos de Mongolia o tigres de Siberia. Flakhaven marca el corazón del centro histórico de la tercera ciudad más grande de Dinamarca (unos 200.000 habitantes), una plaza dominada por imponente fachada del Radhust, del siglo XIX. Desde aquí se accede a la Catedral de San Knud, una de las mayores del país. De estilo gótico, fue construida en el siglo XI y reconstruida en el XIII. Aquí yacen los restos del rey Knus, patrón de Dinamarca.

Odense es una ciudad verde, con multitud de áreas para el descanso, con el rumor del agua como solitario acompañante. A pesar de ser un destino para viajar en familia, también puede resultar original escaparse con la pareja. Si el tiempo acompaña, es recomendable realizar excursiones en bicicleta para conocer los pueblos, puertos y las residencias históricas que se diseminan por la zona. Entre ellas destaca el castillo de Egeskov, de estilo renacentista.

Decenas de cafés y terrazas animan el ambiente de una Odense universitaria rodeada de calles adoquinadas. Los amantes de las compras pueden acercarse a las pequeñas tiendas adyacentes al barrio medieval. A destacar la oferta de alojamientos, no muy abundante pero sí confortables y de calidad. Buen servicio dispensan los hoteles Radisson SAS H.C. Andersem, en pleno centro histórico, el Ansgar, de estilo tradicional, o el Ansgarhus Hotel, para quienes buscan una opción más sencilla y familiar.

Puntaje: 
Sin votos aún