Malta
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El primer maltés vino de Italia. En la encrucijada del Mediterráneo, los navegantes llegaron a esta isla por los cuatro puntos cardinales y encontraron un mundo sorprendente. Los orígenes de la población de Malta trascienden más allá de la leyenda. Los primeros asentamientos conocidos datan del año 5500 antes de Jesucristo, cuando los habitantes de Sicilia decidieron cruzar el estrecho con sencillas canoas.

El Museo Nacional de Arqueología de La Valeta, la capital, es una visita ineludible si se quiere conocer el pasado remoto de la isla. Entre el año 5200 a.C. y el final de la etapa de los templos el visitante se puede encontrar puntas de flecha, arpones y otras armas del Neolítico.

Todas estas piezas comparten espacio con algunos de los objetos más bellos de la arqueología maltesa. Los altares megalíticos de Tarxien con decoraciones en bajo relieve o la estatua monumental a la que le falta la cabeza se consideran de alto valor. Consta de tres edificios religiosos alrededor de una plaza central pavimentada.

ImagenEl templo más antiguo se construyó sobre el año 4000 antes de Cristo. También cabe destacar el altar y la conocida Venus de Malta del yacimiento de Hagar Quim y la Dama durmiente del Hypogeum.

Éste es un monumento subterráneo impresionante. Las medidas de conservación del espacio requieren un máximo de 80 visitantes al día. Se han encontrado restos de más de 7.000 inhumaciones. Junto a ellas tumbas púnicas y romanas. El legado megalítico de la isla es Patrimonio Mundial de la Unesco. En el extremo sureste de la isla, Ghar Dalam, la Cueva de la Oscuridad, nos traslada a los mismos orígenes de la población maltesa. Se puede visitar hasta los 50 metros de profundidad.

Asimismo, horadada por catacumbas y apuntalada por iglesias barrocas, Malta rezuma arte sacro por los cuatro costados. La concatedral de San Juan es el gran templo de La Valeta. En origen era Iglesia conventual de la Orden de Malta. Su exterior austero contrasta con el lujo interior, constituido por las donaciones de los caballeros de la orden: pinturas murales, sarcófagos de mármol policromados, esculturas y bustos de santos o tapices flamencos. La visita debe completarse con la entrada al Museo Catedralicio, donde se cobijan las valiosas obras de Caravaggio para la orden.

Sobresalen "La decapitación" de San Juan Bautista y el San Jerónimo.

La iglesia parroquial del Naufragio de San Pablo contiene dos reliquias del santo: Un hueso de la muñeca y parte de la columna donde fue decapitado

ImagenPor su parte, la catedral de San Pablo en la ciudad de Medina es, con creces, el templo más espectacular y bello de la isla. Obras del italiano Lorenzo Gafa, la iglesia está decorada con profusión de rojos y dorados. Posee tallas medievales, arte barroco y pinturas de Goya, Durero y artistas italianos. Mientras, en Rabat se encuentran las catacumbas de Santa Ágata, la iglesia homónima y las catacumbas de San Pablo. Incluyen notables elementos decorativos como conchas marinas, capiteles corintios y simbología cristiana.

La entrada a La Valeta se realiza por la City Gate, donde comienza la calle Republic, eje principal que conduce al fuerte de San Elmo. Este recinto amurallado encierra la capital con bastiones de hasta 47 metros de altura. Sus muros esconden los escasos espacios verdes de la ciudad, los jardines Upper Barracca. Aunque es posible que el viajero que arriba a Malta busque un centro de playa para alojarse, La Valeta es una buena opción si se quiere mover en transporte público o si prima las visitas culturales. La ciudad tiene una amplia oferta hotelera completada por las poblaciones cercanas.

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