A 5.000 dólares la noche, de media. Pernoctar en alguno de los hoteles más caros del mundo no está al alcance de todos los bolsillos. Eso sí, sobrepasan con creces las pretensiones más exigentes del cliente: arquitectura de vanguardia, trato exquisito, ubicaciones de ensueño, glamur a raudales... Sólo un selecto grupo de privilegiados puede hospedarse en ellos sin reparar en gastos: jeques, reyes, presidentes de estado o estrellas de cine....continuar