Seguridad del turista

El concepto de seguridad está ligado a diferentes aspectos que tienen que ver con las ideologías, creencias, costumbres e idiosincrasia de cada región territorial. Por tal motivo, al hablar de seguridad, nos referimos a una gama de conceptos que están relacionados con la seguridad humana, nacional, institucional, etc.

De allí que no se puede entender la seguridad desde una sola teoría. En el entorno turístico, por su naturaleza, el concepto de seguridad está asociado a la independencia de movimiento que caracteriza el desenvolvimiento de los actores involucrados en el espacio turístico.

“Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.

La Organización Mundial del Turismo (OMT), es la primera organización intergubernamental que se constituye en un foro mundial para debatir las políticas y cuestiones turísticas y, como tal, ha contribuido al reconocimiento de la libertad de viajar con seguridad, como derecho fundamental para todos los ciudadanos del mundo.

Dentro de ese contexto, la Declaración de Manila sobre el Turismo Mundial, de 1980, sostiene que el turismo es una actividad esencial para la vida de las naciones.

“(…) considerando que el turismo puede desarrollarse en un clima de paz y seguridad que puede lograrse mediante el esfuerzo común de todos los Estados para promover la reducción de la tensión internacional y fomentar la cooperación internacional con un espíritu de amistad, respeto de los derechos humanos y comprensión entre todos los estados”.

El tema de promocionar la seguridad como valor y como derecho, fue promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de diferentes documentos como, por ejemplo, la Resolución de la IX Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (1991), referente a la facilitación de los viajes y a la seguridad de los turistas y la Resolución 317 de la Asamblea General de la Organización Mundial de Turismo (1993), sobre seguridad y protección de los turistas, en donde se condena la violencia y actos delictivos cometidos contra los viajeros.

Por otro lado, la Carta de Turismo y el Código del Turista de 1985, invita a los Estados a tratar de garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes mediante una acción de prevención contra los riesgos de delito o de crímenes y accidentes; estipula, además, la libertad de viajar y la seguridad como un derecho.

Y también en ese sentido apunta el Código Ético Mundial para el Turismo, el cual hace referencia a que las autoridades públicas tienen la misión de asegurar la protección de los turistas y visitantes y de sus bienes. Con ese fin, se facilitará el establecimiento de medios de información, prevención, protección, seguro y asistencia específicos que correspondan a sus necesidades.

Los atentados, agresiones, secuestros o amenazas dirigidos contra turistas, así como la destrucción intencionada de instalaciones turísticas o de elementos del patrimonio cultural o natural, deben condenarse con severidad.

El mismo documento exhorta a los turistas a evitar todo acto criminal y cualquier comportamiento que pueda resultar hiriente para la población local y promueve la abstención de cualquier tipo de tráfico de drogas, armas, antigüedades o especies protegidas.

Por todo lo anteriormente mencionado, la actividad turística está muy ligada a la seguridad de un destino y la gran afluencia de turistas nacionales y extranjeros hace que esta sea una prioridad de los destinos turísticos.