Las mejores playas de Barbados

Una diminuta ex colonia inglesa del mar Caribe (34 kilómetros de largo y 23 de ancho) se erige como lugar perfecto al que huir de la palabra crisis. O también cuando se busca de forma desesperada un destino en el que no se pueda hablar ni escuchar español.

La isla de Barbados, pese a que ya no queden los piratas de antaño, tiene como grandes reclamos turísticos el color de sus playas y de la vegetación, así como el de los hoteles y restaurantes. Casi todo aquí es calma y tranquilidad.

Barbados es azul, tiene litorales y palmeras de mil formas. Los mejores hoteles, restaurantes, spas y tiendas se hallan en la costa oeste, en los municipios de Christ Church, Saint Michael y Saint James, junto al Caribe. El este es bravo y su paisaje es bellísimo. Aunque llueve mucho en verano, siempre sale el sol.

La playa más salvaje y la menos explotada es Bathsheba, ubicada al noroeste, donde la vegetación se adentra hasta el mar y las rocas se dejan ver. Ideal para surfistas. Al sur, en Saint Philip, se localiza la idílica Bottom Bay, acompañada de bosques de palmeras. Más al sur se llega hasta uno de los litorales que más agradan a los turistas que la visitan. Crane es amplia y rodeada de un arrecife de coral.

La playa de Dover es una de las más cómodas. Emplazada junto al hotel de mismo nombre, cuenta con una hermosa playa de arena blanca sin piedras y tortugas gigantes. La capital de Barbados, Bridgetown, tiene poco que ofrecer. Aunque destacan dos restaurantes, Daphne’s y The Cliff, donde poder comer algo de interés.

Aquí se concentran las tiendas libres de impuestos, donde merece la pena adquirir artículos de cosmética y perfumería, joyas, vestidos y si apetece, una botella de ron, el producto rey de la zona.

Paseos en catamarán

Salir en catamarán por las aguas de Saint James es una delicia. Son tan calmadas que el viajero se puede relajar tomando el sol en medio del océano. Rockley Beach, por su parte, es un menudo oasis en el que perderse frente a un paraje único.

Cuando cae la noche, las playas dejan paso a numerosos locales donde poder tomar una copa o un delicioso cóctel. Tanto la gastronomía, con una variada e internacional oferta culinaria al borde del mar, como la calidad de los alojamientos están garantizados en Barbados.

La riqueza de hospedaje se intuye en la cantidad de hoteles de lujo que pueblan la isla: Hilton, Sandy Lane, Coral Reef Club, Cobblers Cove, Fairmont Royal Pavilion… todos rutilantes mansiones de estilo colonial.

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