Templo de Angkor
Templo de Angkor - Turismo en el Sudeste Asiático

El río Mekong (el duodécimo más largo del mundo) une las antiguas colonias francesas de Camboya y Laos, dos de los países más fascinantes y desconocidos del sudeste asiático. El viajero dispuesto a escaparse del destino convencional descubrirá un mundo realmente asombroso.

Es aconsejable comenzar la ruta en el templo de Wat Saravantejo en Phnom Penh, capital camboyana, para continuar luego hacia el Palacio Real. En la vecina Pagoda Plateada, cientos de Budas llenan la penumbra de la sala. El de oro macizo (de 90 kilos de peso) y el Buda Esmeralda son los más visitados.

El centro neurálgico del país es una de las más bellas ciudades asiáticas. Anchos bulevares se entremezclan con gardenias, jazmines o pagodas budistas y conviven con joyas de la arquitectura colonial francesa. Uno de los mayores placeres que Phnom Penh ofrece al visitante son sus mercados, vitalistas y repletos de puestos. Los aficionados a la historia no deben dejar de realizar una excursión al Museo del Genocidio de Tuol Sleng, en el que se muestran las fotos de los miles de civiles asesinados por los jemeres rojos de Pol Pot (1975-1979), entre otros recuerdos. Phnom Penh está llena de bellos templos. El más viejo de todos es Wat Phnom, el que data de 1372 y da al río Mekong. Para ver arte jemer hay que visitar el Museo Nacional. Las estatuas gigantes del siglo VIII de dioses hindúes dan paso a los Budas sentados del siglo XIV.

El principal atractivo turístico de Camboya es sin duda, el conjunto de impresionantes templos de Angkor, aunque estén casi desprovistos de estatuas. Declarados Patrimonio de la Humanidad, estas estructuras religiosas de principios del siglo XII fueron el centro político y espiritual del imperio jemer. Constan de recintos rectangulares concéntricos de altura creciente rodeados por lagos. El más destacado es el templo de Angkor Wat, el que además es el símbolo del país.

Camboya

El camino prosigue por Laos hasta llegar a su capital -Vientiane-, el que parece un pueblo más que una ciudad. El centro de la actividad turística es la fuente Nam Phou, rodeada de restaurantes y cibercafés. El templo más logrado de todos los que cuenta el país es Wat Sisaket, que tiene 6.849 imágenes de Buda. Luang Parabang es parada obligatoria del turista. Cónclave del jet set y también declarada la ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sirve de punto de partida para los barcos con destino a las cuevas de Pak Oku. En estas grutas, cubiertas de líquenes, se suceden miles de Budas. Luang Parabang ha sabido conservar una mezcla de tradición laosiana y arquitectura colonial francesa, que convive asimismo con más de 50 templos budistas.

En Laos, la oferta hotelera no resulta muy abundante, aunque es preciso destacar algún tipo de alojamiento como los hoteles Villa Santi o The Lao Plaza, uno de los más modernos del país, mientras que en Camboya sobresale el lujoso Hotel de la Paix (desde los 300 dólares la habitación por noche) o el The Foreign Correspondients Club, de ambiente ecléctico. Sus hoteles de cinco estrellas ofrecen un buen servicio, gran calidad y precio, aparte de un respiro del calor y el polvo.

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