hollywood
Foto cortesía de Vlastula - Flickr.com

Los turistas que acuden a visitar esta ciudad californiana de la Costa Oeste lo hacen atraídos por los mayores estudios de la industria cinematográfica, Hollywood, su célebre Paseo de la Fama, las cálidas playas de Santa Mónica o la posibilidad de toparse con algún famoso.

Los Ángeles es mucho más que un punto geográfico en un mapa. Se trata de un concepto, un estilo, una forma de vida. Ejemplifica como ninguna otra la cultura del éxito. Algunos ven en ella el triunfo del sueño americano. Otros, sin embargo, su decadencia. En cualquier caso, es una ciudad fascinante que jamás decepciona. Habitada por unos cuatro millones de habitantes, esta metrópoli del estado de California ocupa 1.290 kilómetros cuadrados. Aquí, la intención del turista no es visitar templos ni monumentos, sino las fachadas de los apartamentos donde vivieron Clark Gable o Rodolfo Valentino y los locales de moda por donde se mueven los famosos.

La mayor parte de la vida social de Los Ángeles se desarrolla en torno a Hollywood, West Hollywood y el denominado triángulo dorado de Beverly Hills, zonas más famosas que la propia urbe estadounidense. Hollywood es, quizás, el barrio más popular del mundo. Resume la historia del cine. Aunque en realidad, Hollywood se reduce a una esquina de Sunset Boulevard, donde se localiza el Paseo de la Fama, que tiene más de 2.000 estrellas de famosas celebridades que se limpian seis veces al día. El recorrido por la meca del séptimo arte se completa con la visita a Beverly Hills en busca de las mansiones de los actores preferidos y por el parque temático de Universal Estudios.

Para ver famosos y gente chic, lo mejor es moverse en zonas de bares de copas como North Chaguenga Corridor, Ivan Kane's Forty Deuce, Xes, Catch One, Teddy, Tropicana Bar, The Rooftop o Stone Rose y restaurantes como Falcon, Patina, Dresden o Cine Space. La mayoría de ellos se emplazan en Sunset Boulevard y los alrededores de Hollywood. Los Ángeles es, además, un escenario ideal para ir de compras. Las mejores zonas para ello son Rodeo Drive, Melrose Avenue y Vermont Avenue. Eso sí, los precios se disparan y pueden desequilibrar cualquier presupuesto.

Si se dispone de tiempo, Silver City y Los Feliz (con sus casas victorianas), dos de los barrios más glamorosos de la ciudad, también son recomendables para visitar. Hacia el sur se llega a Venice Beach, repleta de musculados, surfistas y músicos callejeros. En Santa Mónica, junto al Océano Pacífico, el turista se encuentra también agradables playas, un clima excepcional y su famoso muelle de la noria, el más antiguo de la Costa Oeste.

Los Ángeles tiene una entidad sorprendentemente intelectual y una actividad artística y cultural que fluye efervescente. A destacar la vieja Bergamont Station, reconvertida en un complejo de galerías de arte contemporáneo, y el Getty Center.

Con una oferta hotelera amplia, en Los Ángeles se puede conseguir una habitación desde los 140 dólares la noche en un hotel como The Standard Downtown. A escasos metros del litoral donde Los vigilantes de la playa se hicieron famosos se localiza el Viceroy Santa Mónica (desde 340 dólares la estancia). En Beverly Hills destaca el Avalon, en el que todas las habitaciones tienen vistas a la piscina.

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