Descubra las mejores casas-museos de artistas de América Latina
Casa de Pablo Neruda en Chile

En los viajes por la región, no olvide incluir visitas a las casas de algunos creadores de fama mundial. Estos lugares conservan entre sus muros, la esencia de las obras y el espíritu de sus inquietos dueños, en los objetos, decoración, muebles y galerías. Son las casas-museos.

Isla Negra – Casa de Pablo Neruda

Fue la vivienda favorita del escritor chileno, Premio Nobel de Literatura. Ubicada en la comunidad de El Quisco, San Antonio, fue adquirida por Neruda en 1939 impulsado por su amor al mar, ya que la construcción ofrece una impresionante vista de la playa y las costas de Valparaíso. El inmueble fue reconstruido como una especie de embarcación, con pasillos estrechos, crujientes pisos de madera y techo muy bajos e inclinados.

Pablo Neruda fue un acérrimo coleccionista, y esa pasión quedó plasmada en sus propiedades. En cada habitación de Isla Negra se exhiben grupos de botellas y barcos en botellas, mapas y accesorios relacionados. Una de las salas, llamada “Bajo el mar”, fue decorada con una magnífica selección de conchas marinas, recolectadas por el poeta durante sus paseos por la playa.

Todo viaje a Chile debe incluir una visita a esta singular residencia, que ofrece una mirada a la intimidad de Neruda, cuyos restos reposan junto a los de su esposa Matilde Urrutia, en esa propiedad.

Un museo para Borges

La familia de Jorge Luis Borges, tenía su residencia en la calle Tucumán, de Buenos Aires, en 1899, año del nacimiento del insigne escritor. Sin embargo, dos años después se trasladaron a otra casa donde transcurrió su infancia y adolescencia; esta casa estaba ubicada en la calle Serrano 2135, del barrio Palermo, siempre presente en sus escritos, y una de las principales referencias era la biblioteca de su padre, que luego él enriquecería hasta convertirla en una de las más famosas bibliotecas de que se tenga referencia en la región. De aquella casa solo queda una placa colocada en el edificio que ocupa el lugar.

Sin embargo, la viuda, María Kodama, con apoyo de la fundación que lleva el nombre del célebre personaje, se encargó de organizar una casa-museo para conmemorar su obra.

Para ello adquirió la casa ubicada a la par de otra residencia de Borges, en la calle Anchorena 1660, también en Buenos Aires, y en ese lugar se instaló la famosa biblioteca, una réplica de la habitación con los muebles originales, y una colección de objetos, manuscritos, y otros recuerdos de gran valor para los seguidores de su obra. Conozca el museo Borges en su visita a Buenos Aires.

Vigía, la casa de Hemingway

Una finca ubicada en San Francisco de Paula, a 15 kilómetros del centro de La Habana, fue escogida por el Premio Nobel de Literatura 1954, Ernest Hemingway, como su residencia, y allí permaneció desde 1940 hasta 1961, cuando falleció. Luego, el 21 de julio de 1962, la casa fue convertida en museo.

Situada en lo alto de una colina, esta edificación sirvió como puesto de vigilancia de los españoles durante la colonización. Es una casa espaciosa, con cuatro hectáreas de terreno, plenas de flora y fauna que hacen del lugar una reserva ecológica. Las instalaciones son un conjunto de hermosas áreas: la sala principal, conserva muebles y objetos personales; la biblioteca, con una impresionante colección de literatura universal; el comedor decorado al estilo taberna española; el estudio, que está repleto de recuerdos de sus viajes por todo el mundo; las habitaciones y salas de baño; la torre, actualmente una sala de exposiciones; el bungalow y la piscina, lugar de encuentro de innumerables reuniones sociales.

La Casa Azul, museo de Frida Kahlo

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Parada obligada en cada visita a Ciudad de México, la casa de Frida desde su nacimiento, alberga infinidad de objetos, recuerdos y obras de la famosa pintora y de su esposo Diego Rivera, quien habitó allí durante el matrimonio. La residencia está ubicada en el centro, en la calle Londres 247 de Coyoacán, y perteneció a la familia Kahlo desde 1904 hasta 1958, cuando pasó a ser museo. Se conservan en perfecto estado la cama, la colección de espejos, libros, la ropa, los adornos y como dato curioso, allí reposan también las cenizas de Frida.

Tras los muros azul cobalto la pintora erigió su mundo, sus dominios, como museo, permanece allí su espíritu, no solo en los objetos, sino como ventana a su vida, su creación y sus relaciones. Tanto en el interior como en los jardines, repletos de ídolos precolombinos, está la impronta de la pintora.

La casa-galería exhibe, además, muchas obras de los amigos y artistas de la pareja, e incluye un homenaje al arte popular. Fotos, regalos y recuerdos de una centena de personajes famosos, pueden apreciarse en la Casa Azul, un lugar realmente mágico para visitar, conocer y apreciar.

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