Rodas

La isla griega de Rodas no puede dejar indiferente a nadie que se precie de visitarla. Puede que en ocasiones peque de excesos de estridencia, pero posee un pasado histórico de enorme interés, callejuelas de formas laberínticas, fortificaciones del Medioevo, minaretes árabes, playas desérticas, sinuosos caminos montañosos o un agreste interior, nada menos en apenas 1.400 kilómetros cuadrados. No en vano y por su impactante belleza, la ciudad medieval está considerada Patrimonio de la Humanidad. La isla donde, asegura la leyenda, se levantó una de las antiguas siete maravillas del mundo antiguo, el majestuoso Coloso de Rodas (sobrepasaba los 30 metros de altura y las 70 toneladas de peso), fue territorio de los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén tras ser expulsados de Tierra Santa, así como uno de los puertos más célebres de toda la antigüedad.

Cabeza del Coloso de Rodas

Un paseo por el centro medieval de la capital, del mismo nombre que la isla, retrotrae a un pasado lustroso de esplendor. El viajero podrá disfrutar de los restos que aún permanecen en pie del Palacio de los Grandes Maestres de la Orden, el Museo Arqueológico (antiguo Hospital de la Orden), el Palacio del Arzobispo, el Mercado, la iglesia de la Anunciación, el Ayuntamiento, el edificio de Correos, el Teatro, el Instituto de Biología Marina o la sede del Gobierno, entre otros monumentos hermosos de interés.

Si prefiere otro tipo de diversión, con vistas al mar, el este de Rodas el turista puede encontrar los mejores litorales de la isla, incluida la paradisíaca playa de Agathi, vigilada por los restos de un castillo y una prisión del siglo XV. Los campos ofrecen hermosos paseos, sobre todo en la zona del valle de Epta Piges. Al oeste, Rodas se expone al viento que sopla desde el mar. Aquí se localizan las ruinas de la antigua ciudad de Kamiros, un poblado dórico del siglo VI antes de Cristo. Mandraki, el puerto antiguo de Rodas, es otra visita que no hay que perderse.

Palacio de los Grandes Maestros

Fuera de la capital, resulta recomendable emprender alguna escapada, como la visita al monte Smith, donde se ubican un templo dedicado al dios Apolo, el Teatro Antiguo que ha sido restaurado, así como el Odeón. O bien al pueblo de nombre Lindos, situado a 58 kilómetros, con sus casas blancas en plan fortaleza emplazado encima de una colina sita detrás de una gran bahía. Es popular su Acrópolis, fortificada en el pasado por los caballeros de la orden del Hospital. Por su parte, el pueblo menudo de Monolitos se localiza sobre otra colina que está aislada y flanqueda por un castillo de la época de las Cruzadas. Mejores vistas no se pueden tener.

Con el fin de descansar después de una ajetreada jornada, nada mejor que alojarse en el hotel Apollo Tourist House, que posee buenas vistas y el almuerzo se sirve en un jardín de impresión. Los complejos turísticos más demandados se encuentran en la zona de Faliraki.

Puntaje: 
Su voto: Ninguno Promedio: 5 (2 votes)