El Hotel de Paris, en Montecarlo
El Hotel de Paris, en Montecarlo

Lugar de glamur y eterno paseo de la jet set, la Costa Azul francesa logra atraer todas las miradas de ciudad en ciudad. A lo largo de sus extensas playas se concentran los puertos y marinas repletas de yates, un sinfín de hoteles y restaurantes de lujo, sin olvidar a los sempiternos turistas y celebridades que abarrotan los lugares de última moda. Pero la región no se limita sólo a su costa. En el interior esconde bellos paisajes.

Además, su ambiente artístico es omnipresente con centenares de museos y más de 150 galerías. Cannes, Niza, Mónaco o Saint Tropez son las ciudades más sobresalientes de la Riviera gala y en las que el boato que las rodea anda en consonancia con el elevado precio de los servicios turísticos que ofrecen.

Encontrar un alojamiento dónde hospedarse en Provenza y la Costa Azul puede resultar todo un desafío, no porque no haya donde elegir, sino por la gran cantidad de hoteles atractivos donde poder escoger. Desde castillos medievales reconvertidos en chateaux a majestuosas casas de campo, y desde palacios en la Riviera a villas sobre farallones. No escasea el hospedaje disponible para todos los precios y gustos, aunque existe más oferta y calidad en los de mayor lujo y refinación. Un consejo para el viajero: en temporada alta debe reservar con antelación y si es posible con confirmación por fax. Visite lo que visite tendrá que reservar, en especial durante los meses de julio y agosto. Noviembre es el mes en el que la industria turística se va de vacaciones; la mayoría de hoteles y restaurantes están cerrados.

Cannes, la ciudad francesa donde se celebra cada año el prestigioso festival de cine, cuenta en su territorio con varios hoteles de elevado postín, como Le Canberra o Le Grand Hotel, ambos de cuatro estrellas. Conseguir una habitación en ellos le sale al huésped por no menos de 270 dólares la noche. La oferta de alojamiento es inmensa: tiene 120 palacios y hoteles frente al mar y en pleno corazón de la ciudad. Ofrece las ventajas de un lugar único de tamaño humano.

El Principado de Mónaco sólo posee dos kilómetros cuadrados, pero sobre ellos se encuentran los mejores hoteles, restaurantes y marcas del mundo. Es sinónimo de lujo. El Hotel de Paris, en Montecarlo, es uno de las hospederías más emblemáticas. Con aspecto de palacio decimonónico, resulta complicado encontrar ofertas por no menos de 335 dólares la noche. En el Fairmont, por su parte, descansar de forma plácida y opulenta puede salirle al bolsillo por una media de 450 dólares la habitación o estancia. Muy cerca del popular casino y del Palacio del Príncipe se ubica otro buen hotel como es el Ambassador. Si el viajero no pone reparos a su economía también se puede decantar por dos cinco estrellas como el elegante Riviera Marriot, que rinde tributo al propio Mónaco, o el Port Palace, a escasos pasos de los casinos y galerías comerciales.

Niza es la primera ciudad de congresos de Francia, después de París, por lo que su oferta hotelera es vasta y de gran calidad. De entre los alojamientos de lujo destacan dos hoteles de cinco estrellas por encima del resto: el Boscolo Hotel Exedra Nice, de 113 habitaciones, y el Palais de la Méditerranée. Ambos tienen casino, piscinas, baño turco, sauna, jacuzzi, gimnasio, solárium,… Provenza tampoco escapa a los encantos que ofrecen los establecimientos de lujo, que se concentran en el triángulo de tres ciudades históricas: Avignon, Arles y Aix-en-Provence. Aquí es posible encontrar una habitación desde los 160 dólares hacia arriba. Más económico, difícil.

Puntaje: 
Sin votos aún