El Louvre parisino
El Louvre parisino

Un legado histórico reflejado en manuales y completos catálogos, su emplazamiento en grandes capitales que ya de por sí solas merecen una visita y, en especial, la riqueza de las impresionantes colecciones de arte que albergan, ya sean escultóricas, de pintura o antigüedades, son razones más que suficientes para escaparse y presenciar, in situ, las obras que se amontonan en las diez mejores galerías del Viejo Continente.

Pero el viajero, extasiado ante tanta belleza, debe evitar padecer el síndrome de Stendhal, enfermedad psicosomática que eleva el ritmo cardíaco y provoca alucinaciones cuando se expone a una sobredosis de hermosura artística

Sobre todo si se recorren estos diez museos del tirón en un completo y temático tour.

España, Inglaterra, Francia e Italia son los países que concentran un mayor número de galerías de la mejor calidad. Como completo, uno de los más destacados a nivel europeo es el Louvre parisino. Sus increíbles colecciones abarcan desde las antigüedades clásicas y egipcias hasta lo mejor de la pintura europea. En un mismo sitio el visitante tiene la oportunidad de deleitarse con la enigmática sonrisa de la Gioconda, la solemnidad de la Victoria de Samotracia o el clasicismo de la Venus de Milo.

Sin salir de la ciudad del amor, el museo de Orsay, ubicado en una antigua estación ferroviaria, alberga la mejor muestra de pintura impresionista y del siglo XIX francés de todo el mundo con obras maestras de artistas como Delacroix o Monet. También en París, pero con otro tipo de arte, este moderno y contemporáneo, destaca el Georges Pompidou, alojado en un espectacular edificio de formas llamativas.

Al noroeste de Europa, en Inglaterra, y más en concreto en Londres, el Museo Británico compite en categoría y lustre con el Louvre. Quizá la calidad de su colección de antigüedades sea mayor, ya que abarca desde la misma Prehistoria a la Edad Media. Los expoliados frisos del Partenón griego son su principal reclamo turístico. En Trafalgar Square, enfrente de la colosal estatua del almirante Nelson se alza la considerada por muchos la mejor pinacoteca del mundo.

La National Gallery alberga una maravillosa colección de pintura europea de los siglos XIII al XX y obras maestras como La Venus del espejo, de Velázquez. Por su parte, La Tate Modern, también en la capital inglesa, cuenta con la colección de arte moderno y contemporáneo más importante del continente, con obras de artistas como Bacon, Lichstentein o Pollock.

España presume de tener en un mismo paseo cultural de su capital, Madrid, tres reconocidos museos que se codean con la élite europea: el Prado, con la maravillosa obra Las Meninas, el Reina Sofía y el Thyssen. Otra ciudad con una notoria calidad de galerías de arte es Ámsterdam, como el Rijksmuseum o su museo dedicado al genial Van Gogh. El Ermitage, en San Petersburgo (Rusia), es la galería más extensa de todo el planeta. No en vano más de tres millones de obras forman una vasta colección que abarca desde la Prehistoria al Impresionismo.

Capítulo aparte merecen los Museos Vaticanos del pequeño y confesional estado italiano. Sus amplias estancias acogen las inmensas colecciones de arte que posee la Iglesia Católica, con algunas de las obras más sobresalientes como la Capilla Sixtina de Miguel Ángel o La Escuela de Atenas de Rafael. En Florencia, otra urbe que desprende arte por todos sus rincones, el viajero no debe dejar escapar la oportunidad de visitar la Galería de los Uffizi. De entre las obras de la mejor pintura italiana se pueden contemplar auténticas joyas como El Nacimiento de Venus de BotticellI. ¿No son razones más que suficientes para obligarnos a viajar por Europa?

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