Presenciar in situ el maravilloso espectáculo natural que ofrece la Aurora Boreal en pleno Círculo Polar Ártico es una de las múltiples posibilidades que dispensa viajar hasta Laponia. Allí el viajero también podrá disfrutar de conocer a Santa Claus, esquiar, contemplar pinturas ruprestres o circular en trineo

El hogar de Santa Claus en pleno corazón del Círculo Polar Ártico

Es una de las regiones más deshabitadas del mundo, pero irradia una belleza natural y ambiental que la hace realmente irresistible y encantadora a ojos del visitante. Además, su capital, Rovaniemi, es hogar de uno de los personajes más célebres del imaginario colectivo navideño: Santa Claus, a quien se puede visitar en su hogar.

Sus espectaculares paisajes y verdes colinas la convierten en el destino más hermoso de Escandinavia. Pese a sus gélidas temperaturas, que llegan a alcanzar los 20 grados bajo cero, Laponia, región en la confluencia de Finlandia, Suecia y Noruega, encandila a todo aquel que viaja hasta sus entrañas y descubre sus maravillas, como la Aurora Boreal o el corazón del Círculo Polar Ártico.

Hogar de los indígenas Sames, que tienen un museo dedicado a su cultura, ubicado en Inari, Laponia se convierte en un destino idóneo para visitar en invierno y disfrutar de su imponente naturaleza. Las estepas y cumbres de la zona del extremo norte son ideales para la práctica de senderismo, mountain bike, así como para emprender excursiones en canoa, rafting o pesca en sus numerosos ríos y lagos.

En esa época del año el paisaje invita a a esquiar en lugares como Levi, Saariselkä, Ruka y Olos, llevar a cabo rutas a bordo de motos de nieve, trineos de renos o perros o pasar la noche en un iglú. La diversión está más que garantizada.

Cercano a la capital se ubica el parque temático SantaPark, ideal para el ocio y el divertimento de los más pequeños. Dedicado a la figura del personaje más emblemático de la Navidad, cuenta con una escuela de elfos y una cocina para hacer muñecos de jengibre. Además, se pueden ver animales autóctonos de Laponia, como alces y renos, desfiles y espectáculos.

No sólo de maravillas naturales presume esta región norteña. De los 7 sitios considerados Patrimonio de la Humanidad de Noruega, dos se concentran en la zona confluyente con Laponia: el Meridiano de Struve y los grabados rupestres de Alta, ambos de obligada visita. El museo de Alta contiene unas pinturas de entre 6.000 y 2.000 años de antigüedad en la zona más septentrional del norte de Europa. Su cañón, asimismo, es el más grande del norte del viejo Continente.

Otros dos puntos turísticos de sumo interés que quedan por conocer son el Museo de la Reconstrucción y el Club del Oso Polar. El primero, en Hammerfest, muestra las ganas de los habitantes de superar la destrucción que dejó la II Guerra Mundial. Si el visitante se hace socio del segundo, le harán entrega del popular alfiler que da cuenta que se ha estado presente en la ciudad.

Como región turística frecuentada en invierno, la oferta de hoteles, cabañas en el bosque y chalés por Laponia es más que abundante. Le acompaña una gastronomía suculenta para combatir el frío, basada en la carne de reno, pescado fresco o bayas silvestres. No hay que dejar escapar la oportunidad.

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