Entre los meses de febrero y marzo, la desembocadura del río Amazonas se convierte en centro de atracción para los surfistas del mundo que llegan presurosos para subirse a sus tablas y correr una de las más largas olas del mundo jamás registrada: La pororoca. El nombre proviene de la lengua Tupí-guaraní, que significa “Gran estruendo” y designa a este peculiar fenómeno que sucede dos veces por año, con la penetración de las aguas del Océano Atlántico en la desembocadura del Amazonas.