Mejores hoteles secretos y apartados de la multitud
Vista desde el Hotel California-Positano

Escapar de la rutina y experimentar un verdadero descanso, desconectándose del ajetreo de las ciudades y los horarios de trabajo, es el sueño de muchas personas, y si a eso se le suma el gusto por la naturaleza y la vida sencilla, hay algunos lugares especiales para visitar durante las próximas vacaciones.

Una selección de hoteles que reúnen todas las características para complacer a quienes desean vivir esta experiencia, lugares acogedores o exóticos. Alquilar una casa, hospedarse en habitaciones cómodas y encantadoras o posadas cargadas de historia, es posible y más económico de lo que puede imaginarse.

Hotel California-Positano, Italia

María y Antonio vivieron en el Bronx, y en 1974, se trasladaron al poblado de Positano, en la costa de Amalfi, Italia, para hacerse cargo de un negocio familiar, y para que sus hijos conocieran el estilo de vida italiano. Este albergue funciona en la antigua residencia de una noble familia de origen napolitano, y posee 15 habitaciones, de las cuales 6 dan al antiguo barrios Bruno Palazzo, fundado en 1777, al igual que la mansión.

Las habitaciones del piso superior tienen techos del siglo 18, pero muchos prefieren los cuartos de la planta baja, que se abren directamente a una espectacular terraza, rodeada de hiedra, con vista de postal. Desde 65 hasta 200 dólares con desayuno incluido, esta peculiar posada cierra a mediados de noviembre, y abre en marzo.

Fundana Villas, Corfú, Islas Jónicas, Grecia

La entrada de este singular establecimiento, recibe a los huéspedes con una prensa de piedra de aceite de oliva con una antigüedad de 200 años, con la que su dueño, Spyros Spathas recuerda sus orígenes y mantiene el vínculo con su herencia. Este personaje convirtió las instalaciones de una granja familiar en un hotel con habitaciones en el edificio principal, actualizadas con televisores y modernas cocinas, y 12 bungalows. La vista puede ser hacia el Valle de Ropa o hacia las verdes laderas del Monte Pantokrato, ambas igualmente gloriosas.

Spathas mantiene una ruta de senderismo de media milla, hasta un monasterio del siglo 18, San Onoufrios, y su hijo Foivos, posee un restaurante en la zona, que ofrece platos típicos y especialidades gourmet. Los precios parten de 67 dólares y también se puede ir solo a pasear y desayunar por 9 dólares.

Les Deux Frères, Roquebrune-Cap-Martin, Riviera Francesa

Ubicado sobre Monte Carlo y el Mediterráneo, en un edificio de piedra del siglo 19, con su bar de caoba y una estrecha escalera que conduce a las 10 habitaciones, cada una de las cuales tiene nombre como Provenzal, Africain, o Marina. El lugar posee vistas fantásticas al mar o a la plaza del pueblo de la época medieval. En la terraza se puede tomar el desayuno, y la cena en el lugar es una de las actividades especiales de los visitantes a la región.

El sendero costero ofrece pequeños bares y cafés para quienes gusten de caminar por las tardes y noches, aparcando el coche en la estación del tren. El hospedaje cuesta de 100 dólares en adelante.

Hotel Rockhouse, Jamaica

Privacidad y aislamiento no se consiguen fácilmente en la isla, con su música y bailes por doquier, y sus centros comerciales en franca expansión, sin embargo, este hotel lo garantiza a aquellas personas que andan en busca de una experiencia original, sin ninguna relación con las típicas vacaciones de primavera.

Las 20 villas con techo de paja, se van encadenando a todo lo largo del acantilado tallado con escaleras que conducen hasta la Playa de Pristine Cove, y por 220 dólares uno se puede hospedar en estos recintos, entre la selva y el mar. También están 5 estudios con vista al mar, y nueve habitaciones estándar con vista al jardín, por 150 y 125 dólares respectivamente, todas con aire acondicionado, caja fuerte, mini bar, y mosquitero.

Si se extraña un poco de acción, por 5 dólares y un recorrido de 10 kilómetros, se puede llegar hasta el centro de la vida nocturna, visitando un local de Jimmy Buffet’s Margaritaville, con reggae en vivo a orillas de la Playa Alfred, o de día, a la Cueva del Pirata, desde donde se puede saltar del precipicio al mar para nadar en las tibias aguas de la región.

Viña del Vino Campo, California

Ideal para personas que desean huir del mundanal ruido y vivir la experiencia de trabajar en una bodega, este lugar ofrece dos casitas en el centro de un viñedo, rodeadas de cultivos, a las faldas de Pan de Azúcar Ridge en Kenwood. Damaris Deere Ford se traslado al sitio junto con su hijo Michel y la familia, hasta esta propiedad, para trabajar la producción vinícola y ofrece una posada original. Damaris es descendiente de John Deere, y el logo de este emporio se aprecia por todas partes.

Desde 170 dólares el hospedaje en Viña del Campo, la casa más grande tiene capacidad para cuatro personas, es ideal para una familia, está equipada totalmente y cuenta con un pintoresco porche. La suite más cuenta con dos camas individuales, que pueden convertirse en una cama matrimonial, chimenea, y un patio privado con vista al Pan de Azúcar Ridge y Montaña Hood.

Amor de Mar, Montezuma, Costa Rica

Esta posada cuenta con dos habitaciones que comparten un baño, como para un grupo, y el resto son totalmente privadas. Está ubicado muy cerca de la famosa cascada de Montezuma, donde los operadores turísticos ofrecen la aventura del canopy, un singular recorrido por la región a través de las copas de los árboles.

El restaurante al aire libre sirve desayunos y almuerzos sencillos con batidos de frutas tropicales y panes caseros recién horneados. Al frente de las instalaciones, se extiende el césped hasta la una punta rocosa donde se ubica la piscina tan grande que se puede nadar cómodamente. La playa queda a cinco minutos paseando por los senderos.

Posada Que Onda, Akumal, Riviera Maya, México

Akumal es un pueblo antiguo y centro turístico, porque allí llegan las tortugas a poner sus huevos en primavera. En otra época fue una plantación de cocos, y mantiene un estilo relajado, ideal para viajar con niños, que sus bahías son poco profundas y de aguas cristalinas. La posada Que Onda también posee un estanque para que los más pequeños se diviertan.

El establecimiento no está en la playa, sino a unos 10 minutos a pie, pero tiene más cerca la Laguna Yalku, donde también se puede nadar. Los visitantes cuentan con equipos de snorkel y bicicletas. Las habitaciones están decoradas con artesanía local y totalmente equipadas, tiene dos terrazas, una con vista al Mar Caribe.

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