Rose Rotana Hotel
Rose Rotana Hotel

No apto para quienes padezcan de vértigo. China y los Emiratos Árabes, nuevos colosos a nivel económico y turístico, se vanaglorian de ser los países que cuentan con los hoteles más altos del mundo enclavados dentro su territorio, que rayan las nubes. La mayoría de todos ellos se localizan en el continente asiático. El puesto de honor lo ocupa el Park Hyatt Shanghai, que además es el tercer edificio más elevado de todo el planeta y el de mayor tamaño del país oriental. Tiene 492 metros de altura y 101 plantas. El establecimiento se sitúa entre las plantas 74 a 94 de la inmensa torre y cuenta con el mirador más alto del mundo, en la planta 100.

Le sucede, localizado en la misma metrópoli, el Grand Hyatt Shanghai, situado entre las plantas 53 y 87 de la torre Jin Mao, en el corazón del distrito financiero de la ciudad china. De 420 metros de altura distribuida en 88 plantas, cuenta con 555 lujosas y amplias habitaciones y suites además de seis restaurantes. Su principal atracción es el bar Cloud 9, emplazado en la última planta del rascacielos y desde el que se puede disfrutar de una bellísima panorámica de toda la ciudad. No es barato. La habitación más barata cuesta más de 320 dólares por noche.

El tercer peldaño del podio lo ocupa el hotel Rose Tower de Dubai. Levantado en 2007, sus proporciones alcanzan los 333 metros sobre el nivel del mar y los 72 pisos. También conocido como Rose Rotana Hotel, cuenta con habitaciones para fumadores, familiares, aire acondicionado, prensa, Internet, jacuzzi, gimnasio, sauna, jacuzzi, piscina, masajes, campo de golf, pistas de squash y tenis o playa privada, entre otros servicios. El Ryugyong Hotel, situado en Pyongyang (Corea del Norte) alcanza los 330 metros y posee 105 plantas en forma de pirámide. Por el momento permanece inacabado e inhabitado, pero se esperan concluir las obras en 2012.

Otro de los descomunales colosos hoteleros es el Burj al Arab, también en Dubai. Considerado como el mejor establecimiento de estas características en todo el globo terráqueo, es el único catalogado como de siete estrellas por la excelente calidad de sus servicios. De 321 metros de altura y forma de vela, cuenta con 202 suites de lujo con un servicio enteramente personalizado para cada huésped. Todas ellas están equipadas con la última tecnología, ordenadores y acceso a Internet. Los precios, desorbitados: desde los 1.500 dólares la habitación más barata a los 30.000 que cuesta un apartamento de 800 metros cuadrados.

Sin escapar de los Emiratos Árabes emerge otro imponente hotel ante la vista del viajero: el Jumeirah Emirates Towers. De categoría cinco estrellas y con 40 suites de lujo, el establecimiento sobrepasa los 300 metros y cuenta con 56 pisos. Ubicado en el centro de Dubai, se presenta como un centro exclusivo de negocios que se conecta a otra inmensa torre, la Emirates Office Tower, con la que comparte un despampanante centro comercial. Ya fuera del país asiático, pero sin salir de Oriente, el viajero puede alojarse en el también espectacular Baiyoke Tower II, que se levanta en la ciudad tailandesa de Bangkok. Con 304 metros de altura y 88 pisos es el edificio más alto del país. Aunque no tardará mucho en ser superado por otro hotel más elevado, la Ocean One Tower, que terminará de ser construido en el año 2012. Tendrá 367 metros.

De los quince hoteles más altos del mundo, hasta un total de trece se encuentran repartidos por el continente asiático y apenas dos están en territorio estadounidense (el Detroit Marriott at the Renaissance Center y el Westin Peachtree Plaza, en Atlanta) En Europa, el galardón se lo lleva el Hotel Ukraine, de Moscú, con 198 metros de altura. Está en el puesto 25.

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