Foto de Javier Ramos

Las hermosas fuentes de Roma

La Fontana di Trevi, la Fuente de los Cuatro Ríos en Piazza Navona o la Barcaccia en Piazza di Spagna. La Ciudad Eterna reclama la visita del turista para disfrutar de sus hermosísimas fuentes, sin duda auténticas obras de arte, muchas de ellas levantadas por un genio: Bernini. El visitante no se sentirá defraudado: tiene hasta 1.500 por toda Roma
fuente barcaccia
Fuente Barcaccia, Roma
Foto cortesía de Michel27 - Flickr.com

Basta ver las fuentes de cerca para justificar un hermoso viaje a la Ciudad Eterna. Los hasta 1.500 ornamentados surtidores que adornan las plazas, calles, patios, jardines y parques de Roma se han convertido, sin lugar a dudas, en uno de los principales reclamos para que el turista visite la capital italiana. La de Santa Maria in Trastevere es, quizás, la fuente más antigua de la ciudad (siglo XV). Debe su fuerza artística a la decoración realizada en el siglo XVII por uno de los genios de la escultura, Gian Lorenzo Bernini. Giovanni Fontana, autor del siglo XVII, fue el encargado de la obra en mármol a los pies del Gianocolo, una alarde acuático con cascada.

De camino hacia el Trastevere, pasado el río, se encuentra Piazza Farnese, donde Girolamo Rainaldi transformó en el siglo XVII las dos pilas de la época romana en fuentes de mármol blanco, granito egipcio y travertino. Para homenajear a un célebre linaje, los Pamphili, el Papa Inocencio X llamó a Bernini para que transformara la Piazza Navona en el gran salón de la ciudad. El artista englobó el obelisco en la fuente y configuró cuatro estatuas de mármol que representan a los ríos Nilo, Ganges, Danubio y Río de la Plata, los cuatro continentes conocidos por aquella época. Sin duda, la Fontana dei Fiumi es una hermosísima obra de arte. También en Navona, junto a aquella, se emplazan otras dos elegantes fuentes: la de Neptuno y la del Moro.

Ocho años antes, Bernini había realizado el manantial ornamentado del Tritone en la Piazza Barberini, con las colas de los delfines que sostienen la concha sobre la que se apoya el tritón. El padre de Gian Lorenzo, Pietro Bernini, fue el encargado de la Barcaccia, la fuente situada en Piazza di Spagna. Desde aquí se sube por las populares escaleras de Trinità dei Monti hasta llegar a Piazza del Popolo para admirar la Fontana dell'Obelisco.

La obra maestra de Giacomo Della Porta, aparte de ser el creador de la escultura acuática que se halla frente al Panteón, es la Fontana delle Tartarughe en Piazza Mattei, que funde agua, aquitectura y escultura en un solo elemento. La mayoría de los turistas, no obstante, acuden atraídos y abarrotan a diario, la mítica Fontana di Trevi (siglo XVIII) de Nicola Salvi, recordada por el baño de Anita Ekberg en La dolce Vita. Es la mayor (con 26 metros de altura y casi 20 metros de ancho) y más ambiciosa de las fuentes barrocas que se diseminan por toda Roma. Resulta aquí célebre la práctica del rito de lanzar una moneda de espaldas si el visitante tiene intención de regresar a la capital italiana. Más allá se encuentra la Fontana della Dea Roma, en el Capitolio, otra gran belleza.

Pero no sólo confluye el agua en las plazas. También es considerada un monumento la Cloaca Máxima, un gran colector de origen romano que todavía funciona. No son fuentes, pero el esplendor que irradia su historia no pude pasar inadvertido: las Termas de Diocleciano y las de Caracalla fueron los primeros spas de la historia.

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