El gran descubridor de Machu Picchu, Agustín Lizárraga

(Andina). Tras el título Agustín Lizárraga. El gran descubridor de Machu Picchu, están “diez años de investigación profunda” de su autor, el ingeniero cusqueño Américo Rivas Tapia, quien presentó la publicación como parte de los festejos en homenaje a la ciudadela incaica.

Según el autor “es la primera vez que se escribe sobre Agustín Lizárraga y se toca en profundidad la historia moderna de Machu Picchu antes de Hiram Bingham”. En su trabajo, Rivas reivindica a Agustín Lizárraga, quien habría descubierto Machu Picchu el 14 de julio de 1902, lo que el propio explorador estadounidense reconocería en sus anotaciones.

El autor dice que se trata de un tema apasionado y personal, porque nació en Santa Teresa, distrito ubicado a siete kilómetros de la ciudadela incaica de Machu Picchu, y donde se ubicaba la hacienda Collpani, desde la cual salió Agustín Lizárraga, en 1902, que lo llevaría al descubrimiento de Machu Picchu.

La expedición Lizárraga estaba integrada también por el administrador de la hacienda Collpani, Enrique Palma Ruiz; el mayoral Toribio Recharte; y el “peón alegado” Gabino Sánchez. “El sponsor de la expedición fue el dueño de la hacienda, Justo Zenón Ochoa”.

También desde Collpani, indica Rivas, se realizaría en 1904 el primer viaje turístico hacia Machu Picchu. En 1912 saldría desde dicha hacienda la primera expedición de la universidad San Antonio Abad del Cusco y en 1915, la primera expedición científica peruana.

Todos en Collpani sabíamos del descubrimiento de Machu Picchu por Lizárraga. Y nos extrañó mucho que cuando se dio el centenario del descubrimiento de la ciudadela por Lizárraga, en 2004, nadie quiso celebrar, comenta.

Las principales fuentes de Rivas han sido las orales, de los familiares de Lizárraga, ya que en esos años recién se fundaba en la Ciudad Imperial El Comercio del Cusco (1898) y El Sol del Cusco (1901). El tren al distrito de Machu Picchu recién llegaría en 1928.

También se valió de algunos manuscritos de Adriel Palma, hijo de Enrique Palma; y citas de investigadores como José Gabriel Cosío –quien luego representaría a Perú ante la comisión de la universidad de Yale–, quien definiría a Lizárraga como un gamo que trepaba a los lugares más inaccesibles.

Rivas recuerda que Lizárraga “no era un indio ignorante tal como lo hacen aparecer algunos autores”. Fue un hombre leído, trabajaba en sus tierras estacionalmente y el Departamento de Caminos (actual MTC) le dio el cargo de administrador de todos los puentes y caminos, desde la zona de Pachar hasta Echarate. Una de sus funciones fue controlar el contrabando de licor, comenta.

Rivas explica en su libro que la familia Ochoa, a partir de 1903, haría conocer sobre el descubrimiento de la ciudadela incaica a los distintos hacendados cusqueños, a la capital cusqueña, y también en Lima y París.

“Y el propio Bingham lo escribe en su cuaderno de anotaciones, el 25 de julio de 1911: 'Agustín Lizárraga es el descubridor de Machu Picchu, él vive justo antes de pasar el puente de San Miguel”; Después, en un artículo que publicó en 1947, reconocería que gracias al señor César Romero y al prefecto de Abancay pudo llegar a Machu Picchu, que ellos ya conocían. Y cien años (después) la nieta de Bingham dice que su abuelo no descubrió Machu Picchu”, subraya Rivas.

En su libro, de 216 páginas, Rivas recuerda que la inscripción: “Agustín Lizárraga, 14 de julio de 1902”, que habría grabado el propio Lizárraga en una piedra debajo de las tres ventanas en Machu Picchu, fue mandada borrar por Bingham en 1912, cuando se enteró de que Lizárraga había fallecido trágicamente en febrero de ese año, al caer de un puente.

Y el hecho es citado también por otros estudiosos, que señalan que dicha piedra está desgastada y cóncava, a diferencia de las otras piedras de estilo Cusco Imperial, “almohadilladas”, añade el autor.

Por eso, apunta Rivas, cada 14 de julio los familiares de Lizárraga y de los expedicionarios que lo acompañaron en 1902 dan una vuelta solemne a la plaza de Armas del Cusco enarbolando una pancarta, en la que se lee: “Gloria y honor a Agustín Lizárraga, descubridor de Machu Picchu. 14 de julio de 1902.”

El libro fue presentado la noche del lunes en el centro de convenciones del palacio municipal de Cusco, como parte del programa oficial de las celebraciones por el Año del Centenario de Machu Picchu para el Mundo. Entre los invitados estuvieron los sobrinos nietos y otros familiares de Lizárraga y de los demás expedicionarios.

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