Foto de Javier Ramos

Un mundo de hielo, el mundo blanco..., la Antártida

La Antartida

Los amantes de las emociones fuertes han encontrado en la Antártida la posibilidad de realizar un viaje fuera de lo común. Trasladarse al continente blanco para, además de pasar mucho frío, descubrir nuevos mundos, está ahora al alcance del viajero más curtido. Pese a que se trata de uno de los viajes más extremos que uno pueda imaginar ya no es una utopía conquistar esta superficie helada de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Contemplar icebergs que navegan a la deriva y glaciares que se precipitan a lo largo del océano crean un mundo irreal a ojos del visitante. La temporada turística allí comienza a mediados de noviembre y finaliza hacia mediados de marzo. A lo largo de estos meses del verano austral existen embarcaciones, sobre todo cruceros y algunos veleros que ofrecen a los más avezados aventureros y apasionados de la naturaleza la opción de dirigirse hacia el Polo Sur.

¿Cómo viajar a la Antártida? Lo primero que se debe hacer es poner rumbo a la ciudad argentina de Ushuaia, capital de la provincia de la Tierra del Fuego y urbe más austral del planeta.

Su turismo se ha visto incrementado en los últimos años por haberse convertido en parada obligatoria para quienes desean navegar hacia el continente blanco. Tras zarpar del puerto de Ushuaia, los buques de investigación oceanográfica ponen proa rumbo sur para cruzar el Pasaje Drake en dirección al extremo noroeste de la península de la Antártida, que se encuentra a dos días de navegación.

Es en esta zona donde los turistas tienen la posibilidad de descubrir parajes de singular belleza paisajística, focas solitarias sobre bloques de hielo, ballenas que saltan a pocos metros del bote, albatros y enormes colonias de pingüinos.

Una vez en la Antártida, y de acuerdo con las condiciones climáticas, se desembarca en botes de goma y con un tiempo de permanencia en tierra de varias horas. Los pasajeros se alojan y comen siempre a bordo mientras el buque se traslada diariamente a nuevos sitios, permitiendo de esta forma recorrer y conocer una gran cantidad y variedad de lugares.

La duración del viaje y los itinerarios son variables; oscilan desde un mínimo de ocho a nueve días hasta las más de tres semanas; incluyen la visita de la península antártica así como de las islas subantárticas: las Georgias, Sandwich y Orcadas del Sur. Así son los viajes a la Antártida.

También se puede realizar una ruta de semicircunnavegación que finaliza en otro continente, desde Sudamérica hasta Oceanía, con una duración de mes y medio. De acuerdo con la elección del crucero, el visitante puede disfrutar de un viaje de lujo o de una expedición.

Los precios varían en función del tipo de crucero elegido, el servicio brindado a bordo, la duración del viaje o los itinerarios escogidos. Durante el trayecto marítimo se realizan variadas actividades, como conferencias y charlas a cargo de naturalistas y científicos sobre temas medioambientales.

Algunos cruceros ofrecen a los pasajeros actividades no convencionales como practicar kayak, buceo, campamento o trekking. El dólar americano es la moneda del crucero. Los pagos pueden efectuarse en efectivo o tarjeta de crédito (VISA ó Mastercard). Por lo general suele abrirse una cuenta donde se cargan los consumos extras de bar, comunicaciones o compras. Y se liquida antes del desembarco al finalizar el trayecto. El precio medio del viaje ronda los 9 mil dólares.

Para obtener más información con destino a la Antártida uno debe dirigirse a la Oficina Antártica del Instituto Fueguino de Turismo, es Ushuaia (antartida(@)tierradelfuego.org.ar). Pone especial énfasis en las normas nacionales e internacionales que rigen sobre la protección del continente helado. ¿Quién se atreve a descubrir esta maravilla?

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