Shipstern Bluff
Shipstern Bluff

En nuestro artículo anterior “Aventuras por el mundo, para adictos a la adrenalina” expusimos 3 aventuras en el mundo que catalogamos de “exclusiva para adictos a la adrenalina” por los riesgos involucrados y lo extremo que suponía su consecución. En el presente artículo complementaremos dicha lista y esbozaremos algunas otras atracciones que llaman poderosamente la atención de quienes no se sienten cómodos con los viajes de placer y necesitan algo más.

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Ciclismo en el Tour D`Afrique

Se necesitan cuatro meses para acabar con esta hermosa, pero demandante travesía dentro del continente africano. La primera vez que se llevó a cabo (2003), el Tour d`Afrique comenzó en las pirámides de Giza y se desarrolló por el continente negro hasta Table Mountain. Los corredores recorrieron en ese entonces unos 11.869 kilómetros, marcando así unos 112 kilómetros por día en carreteras secundarias dentro de Egipto, Sudán, Etiopía, Tanzania, Zambia, Nambia y Sudáfrica.

Uno de los peligros más evidentes de esta actividad está en la deshidratación que se vive, ya que las ampollas están garantizadas junto con el dolor que revisten los incómodos asientos de las bicicletas por tantas horas al día. Dentro de lo positivo del recorrido está el pasar por lugares simplemente inolvidables dentro de África, donde destaca el Templo de Karnak, el cráter Ngorogoro, las cataratas Victoria, entre otros.

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Surfear la ola del Diablo en Shipstern Bluff

Si tomamos un lugar remoto en el mundo y olas inesperadas que azotan con fuerza, además de grandes tiburones blancos seguro hablamos del mismo lugar, Shipstern Bluff – ubicado en el Parque Nacional Tasman en Tasmania, uno de los sitios más extremos para practicar el surf.

Para llegar a este lugar siempre será mejor utilizar el mar, pues la alternativa es una caminata por la selva que dura unas dos horas donde hay que cargar mucho equipaje ¿Están preparados? La civilización en un punto como este es sólo un concepto, por lo que si las cosas salen mal habrá que olvidarse de las clínicas y hospitales.

Acá las olas son tan mortíferas y hay tantos tiburones que sólo quienes hayan nacido sobre una tabla y admiren el peligro se sentirán cómodos y disfrutarán de los “peligros” que reviste el enfrentarse a la naturaleza en todo su esplendor.

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