Ha dejado atrás un pasado cruento repleto de crímenes de guerra. Ahora Ruanda se abre al turismo foráneo para mostrar las maravillas naturales que alberga en su entorno: miles de colinas, bosques tropicales, bellos lagos, volcanes, cientos de especies de plantas y sus vecinos más ilustres, los gorilas

Ruanda
Foto cortesía de dmitri_66 - Flickr.com

Conocido de cara al exterior como el país de las mil colinas, esta pequeña república africana soporta la mayor densidad de población del continente negro. Ruanda cuenta con miles de pequeñas elevaciones, un campo muy verde, numerosos lagos, bosques tropicales y volcanes que asustan. Recibe al viajero al oeste del lago Victoria, al este del Congo y del lago Kivu. Su capital, Kigali, cuenta con calles asfaltadas y aceras, calmado tráfico y falta de vendedores ambulantes, por delante de la mayoría de países del África.

En esta ciudad el turista podrá encontrar hoteles y restaurantes de calidad, así como el Museo de la Memoria, que rinde historia al genocidio y la matanza de dos etnias, Hutu y Tutsi, en una cruenta guerra civil que asoló el país durante el pasado siglo. También merece la pena realizar una visita al Mercado de Artesanos, el Centro Cultural Francés, la Iglesia Episcopal, el barrio musulmán o el monumento Kigali Memorial Centre. Aparte de Kigali, el visitante se puede desplazar a otras ciudades del país de interés como Gisenyi, Butare o Ruhengeri.

Dejando de lado el apartado trágico, Ruanda cuenta con una fauna salvaje dominada por sus gorilas de montañas, los parques nacionales y los parajes naturales de su agreste paisaje montañoso. La mayoría de las excursiones pueden hacerse con la capital Kigali como centro de operaciones. A destacar sus tres reservas naturales. La de Akagera, al este, al lado de Tanzania, cambia su verde profundidad por el dorado color de la sabana. El río del mismo nombre, los lagos, y la búsqueda de búfalos, cebras, antílopes, elefantes, jirafas o hasta incluso leones se convierte en la principal atracción y aventura para el turista.

El parque de Nyungwe se transforma en un inmenso bosque tropical en dirección suroeste, junto a Burundi, al sur. Es todo un paraíso natural: cuenta con 250 especies de árboles y arbustos, un centenar de especies de orquídeas y 13 de primates y chimpancés. Por último, el de los Volcanes, al noroeste, es el más espectacular: bosques de bambú, vegetación frondosa tropical, volcanes que alcanan más de 4.000 metros de altura y los gorilas. La mitad de su población mundial, que no llega al millar de ejemplares, vive aquí. El visitante puede acercarse y verlos de cerca, pero nunca a los ojos, por si acaso.

Viajar hasta el lago Kivu permite la acampada y darse un chapuzón. Se parte de Kigali hasta Kibuye y allí se coge una barca hasta llegar a un islote. La ebullición de la naturaleza permite al viajero seguir disfrutando de los parajes de Ruanda como la reserva natural del lago Rwihinda, todo un edén de aves migratorias acuáticas. El pujante turismo recibido por Ruanda es creciente cada año: en 2009 visitaron el país casi un millón de personas.

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