Islas Maldivas
Foto cortesía de Nattu - Flickr.com

La extraordinaria belleza que esconden los fondos marinos de las Maldivas, emplazadas como menudas manchas en pleno Océano Índico, permiten descubrir a todo aquel que las visite, más de un millar de islas coralinas distribuidas por más de 20 atolones, arrecifes y tortugas protegidas, entre otros grandes y bellos atractivos. Destino idóneo para la práctica del submarinismo, este archipiélago situado cerca de Sri Lanka y la India, se erige como un verdadero paraíso tropical con hermosos paisajes repletos de palmeras, playas de aguas turquesas y cristalinas y fina arena blanca, así como un servicio hotelero de calidad y ejemplar. Sin duda, se trata de uno de los rincones mejor conservados de todo el mundo en donde poder disfrutar de unas auténticas vacaciones de sol y playa.

El visitante que arriba a las Islas Maldivas llega a su capital, Malé, una urbe cosmopolita que contrasta con el entorno natural virgen que rodea parte del archipiélago. Aquí se ubican los monumentos más destacados del país, como son la Gran Mezquita, el Palacio Nacional o el mercado local. La capital, es el único sitio de las Maldivas donde el viajero podrá contemplar modernos edificios de mayor altura que los cocoteros.

Otras construcciones más antiguas y tradicionales, conservan el encanto de las techumbres de paja. Rihiveli, Ari, Cocoa Island, Fua Mulaku y Gan, aparte de Malé, son las islas más conocidas de entre las más de 200 que se encuentran habitadas. Una de las mayores atracciones para el visitante es, sin duda, poder recorrerlas en barcas motorizadas, aunque seguro que todas estas excursiones le ocuparán más de un día.

Con una temperatura cálida en cualquier mes del año, miles de turistas viajan a las Maldivas exclusivamente para poder bucear bajo sus privilegiadas aguas; y gozar del lento recorrido que realizan los bellos peces de colores al ser observados. No en vano, en los fondos de las islas habitan un mosaico compuesto por más de 700 especies marinas diversas. Además, cualquier novato puede experimentar esta embriagadora práctica (aseguran los más avezados), pues casi todos los complejos hoteleros cuentan con escuelas de submarinismo e imparten cursos de formación para iniciados o expertos en un entorno sin igual, ya que la mayoría disfruta de hermosos arrecifes o jardines de coral a su alrededor. Asimismo, junto al submarinismo, resulta ideal la práctica de otros deportes acuáticos como el esquí de mar o el windsurfing, así como degustar el buen pescado que aquí se cocina o saborear un exótico zumo de frutas mientras se toma el sol.

Las autoridades locales no cejan en su empeño de proteger todo lo que está en sus manos, la ecología que se concentra en este auténtico paraíso terrenal rodeado de agua. Excepto en las islas de Malé y Kuramathi, tan sólo existe un hotel por isla con el fin de evitar la saturación turística e invadir en la menor medida de lo posible la fauna y flora autóctonas. Sin embargo, el servicio de alojamiento que ofrecen los complejos está a un gran nivel. Hospitalidad y todo tipo de comodidades caracterizan este tipo de estancias de descanso. Eso sí, el turista que por aquí descanse deberá rascarse el bolsillo.

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