Caracas, Venezuela

Descubrir la ciudad que vio nacer al libertador de Venezuela no puede escapar del encanto del viajero más curtido. Si se dispone de poco tiempo hay que planificar un recorrido lo más completo posible y fijar los objetivos a visitar: Monumentos, edificios, museos o zonas verdes de mayor interés. Con ingenio y predisposición, el éxito está garantizado porque Caracas presume de su patrimonio, aunque la estancia sea sólo de apenas tres días.

Ubicada en un fresco valle a los pies del Ávila, una montaña de 2.600 metros de altura, es justo desde este epicentro donde el turista debe comenzar su itinerario por la capital venezolana, si no padece de mal de altura, hasta llegar al Hotel Humboldt, al que se accede por un teleférico. Se trata de una de las mejores atracciones turísticas de la ciudad. Desde aquí, a más de dos mil metros sobre el nivel del mar, quien aterriza en esta metrópoli puede disfrutar de una bella panorámica.

A su llegada al centro de Caracas, el viajero, para no perder tiempo, debe proseguir su recorrido por todo el centro histórico; aquí podrá contemplar sus principales monumentos:

  • La Casa Natal de Simón Bolívar
  • La Alcaldía Mayor
  • La Casa Amarilla
  • La Catedral de Caracas
  • La Iglesia de San Francisco
  • La Basílica de Santa Teresa
  • El Teatro Nacional
  • El Panteón
  • La Quinta de Anauco

El patio interior del Concejo, que tiene una fuente en el centro que se llama de los leones y recuerda a la de la Alhambra de Granada, contiene mapas y fotos antiguas de la ciudad, además de una coqueta capilla, sinuosas escaleras de caracol en madera y unos hermosos vitrales.

También en el casco antiguo se erigen otros edificios emblemáticos de la Caracas moderna: las Torres del Centro Simón Bolívar, Torres de Parque Central o la espectacular Ciudad Universitaria, que merece capítulo aparte. Considerada Patrimonio de la Humanidad, esta colosal obra acoge el campus principal de la Universidad Central de Venezuela sobre una superficie mayor a las 200 hectáreas.

Para continuar con el itinerario y moverse con rapidez, nada mejor que desplazarse en metro, que cubre casi toda la ciudad, o en autobús. Ambos transportes son baratos. Pero hay que andar con cuidado mientras se visita la urbe: A Caracas se le considera la segunda ciudad más peligrosa del mundo por detrás de Ciudad Juárez (México).

De entre sus galerías y museos, todos gratuitos, sobresale el de Arte Contemporáneo, uno de los más importantes de todo el continente por el nivel de sus colecciones. También los hay para los más pequeños. Pero no desmerece visitar otros muchos, como el de Bellas Artes, el de Ciencias, la Galería de Arte Nacional, el Ateneo y el complejo cultural Teresa Carreño.

Los descomunales centros comerciales de reciente construcción se alzan para llamar la atención del turista. Algunos de ellos son el Sambil, San Ignacio, el Recreo, Conquesa, el Unicentro o el City Market. Junto a la inmensidad ecológica del Cerro del Ávila, que envuelve toda la urbe, Caracas cuenta, además, con otros pulmones verdes: el Parque del Este Rómulo Betancourt, el Parque Zoológico de Caricuao, Los Caobos, el de Los Chorros o el Jardín Botánico.

También hay tiempo para otro tipo de ocio. La zona de Sabana Grande, por ejemplo, constituye, junto a Las Mercedes y El Rosal, un paraíso de restaurantes, cafés, bulevares, el mejor momento para las compras diurnas y el atractivo de su vida nocturna cuando se oculta el sol. Por lo que respecta al alojamiento, la ciudad dispone de una amplia y diversa oferta hotelera apta todos los bolsillos; los hay de lujo y más asequibles, céntricos, en el extrarradio y también bien comunicados.

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