castillo de praga
Castillo de Praga
Foto cortesía de liber (flickr.com)

Bohemia, una de las regiones de la República Checa, está repleta de castillos y palacios enclavados en entornos vegetales y bellísimas ciudades Patrimonio de la Humanidad. ¿Qué más se puede pedir?

Ya no quedan hadas ni princesas... Sin embargo, el sur de Bohemia es un escenario perfecto para los relatos románticos. Sus bosques, ciudades históricas, palacios y castillos de gusto ecléctico rodeados de estanques le proporcionan un halo legendario, de cuento.

Cervena Lhota es uno de ellos. Construido en el siglo XV, el rojo intenso de su fachada contrasta con el vergel que lo rodea. Se trata de uno de los más visitados de toda la República Checa. Más corriente, aunque no menos bello, resulta el castillo de Konopiste. Su más famoso morador fue Francisco Fernando de Habsburgo, cuyo asesinato en 1914 fue el detonante de la Primera Guerra Mundial. Precisamente esta dinastía dejó su impronta en otros lugares de la región, como en Cesky Krumlov, una de las localidades más bellas del sur del país, ribereña al río Moldava. Apabulla con su monumentalidad, sobre todo cuando se divisa desde el mirador frente a la colina del castillo. No en vano está considerada Patrimonio de la Humanidad. Se asemeja a un gran escenario al aire libre.

No muy lejos se halla el castillo de Hluboka nad Vltavou, a imagen y semejanza del Castillo de Windsor. A poco más de 30 kilómetros está Trebon, localidad balnearia cuyo palacio es ahora un museo archivístico. Cerca también está Jindrichuv Hradec. Su castillo es de origen gótico. En el museo se encuentra el belén más grande del mundo según el Guiness de los records. En el límite entre Bohemia, Moravia y Austria se localizan las ruinas de la fortaleza gótica de Landstejn, una de las mejores conservadas del mundo. Desde sus torres se divisa la belleza de una comarca a la que denominan Canadá checa por la espesura de bosque. En Telc por su parte, declarada Patrimonio de la Humanidad, es toda una delicia pasear por los soportales de la plaza de Zacarías de Hradec.

El castillo de Bouzov es uno de los escenarios preferidos de los cineastas para rodar en su interior. Parece sacado de un cuento de hadas, sin duda. Incluso aseguran que se pueden ver fantasmas. Krivoklat es un antiguo palacio del siglo XII cuya biblioteca posee más de 10.000 volúmenes. Mientras, el palacio de Bukovice está considerado como la perla del Renacimiento italiano al norte de los Alpes. Y en el castillo de Duchcov pasó los últimos años de su vida el seductor Casanova.

Para concluir la ruta, nada mejor que finalizarla en la capital de la República Checa. Praga siempre tiene algo por descubrir: desde su admirado Puente de San Carlos (21 pilares y 31 esculturas), el Reloj Astronómico, la zona de Staré Mesto o incluso el Barrio Judío, con un sobrecogedor cementerio.

Como no podía ser menos en una región con tanto encanto, la oferta hotelera de Bohemia está a la altura de la calidad y belleza de los paisajes que descubre el turista. Por ejemplo, el Arcadie Hotel, en Cesky Krumlov, permite, desde los 70 dólares por noche, descansar en pleno centro histórico y con unas hermosas vistas. También económico resulta el Lesní Hotel Perslak, emplazado en Novy Vojirov. Desde los 55 dólares se logra una habitación cerca de la forntera con Austria. Más gravosa resulta la opción de dormir en la capital. Pernoctar en hoteles de Praga como el Mandarín Oriental o el Bellagio cuesta como mínimo los 220 dólares la noche.

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