La excelente red de comunicaciones terrestres, aéreas y ferroviarias con las que cuenta permite llegar con suma facilidad a Alemania, y en concreto a su capital, Berlín. La mayoría de visitantes acceden por avión a través de uno de sus tres aeropuertos.

Aeropuertos en Berlin, Alemania
Aeropuerto Tegel en Berlín, Alemania
Foto cortesía de Samuel Taroyan - flickr.com

Aeropuertos en Berlín

Llegar a Berlín desde cualquier punto de Europa u otra parte del mundo no presenta problema alguno, pues la ciudad alemana tiene una amplia red de buenas comunicaciones tanto por aire, mar o tierra. Al disponer de tres aeropuertos (Tegel, Schoenefeld y Tempelhof), la mejor manera de aterrizar en suelo germano es por avión.

Las principales compañías aéreas del mundo operan en estos aeropuertos y cubren tanto vuelos nacionales como para el resto de Europa y los Estados Unidos. El nuevo aeropuerto que se proyecta, Brandenburg International, absorberá una mayor cantidad de tráfico aéreo en un futuro próximo.

Una vez en la terminal, el viajero puede coger el Jet Express Bus TXL para llegar a zonas de la capital como Friedrichstrasse, Unter den Linden o Alexanderplatz. Sale de aquí de lunes a viernes cada 15 minutos de 6 a 19 horas. También se puede optar por el taxi, pero saldrá más caro para el bolsillo, sin duda.

O bien decantarse por el tren S–Bahn, en concreto la línea S9, que lleva directamente al centro de la urbe alemana. Desde Tempelhof, otra opción de interés es llegar a Berlín mediante el autobús 119, que sale cada 10 minutos, o mediante los buses 104, 184 y 341 hacia la céntrica Potsdamer Platz.

El mismo número de estaciones de tren (tres), también ofrecen la posibilidad de llegar a la ciudad germana. La Deutsche Bahn permite viajar por superficie, mientras que los U-Bahn son urbanos y subterráneos. La estación central Hauptbahnhof, junto con Südkreuz (al sur), Ostbahnhof (al este), Gesundbrunnen (norte) y Spandau, se convierten en el centro ferroviario de todas las conexiones berlinesas.

Red de carreteras en Berlín

Si se desea viajar a Alemania en el propio automóvil hay que tener en cuenta la excelente red de carreteras principales y autovías con las que cuenta. El límite de velocidad general es de 130 km/h en zonas no urbanas. Se conduce por la derecha. Los conductores foráneos deben llevar consigo el seguro de auto y su permiso de conducir nacional. Por ferry también es posible llegar a la urbe alemana.

Con los pies en Berlín, una de las mejores maneras para moverse por ella es en tranvía o metro (U-Bahn), que cuenta con nueve líneas. La red de buses cubre toda la ciudad, mientras que el tranvía sólo circula por el este, al ser propio de la antigua zona comunista.

Los turistas se suelen mover por las zonas A y B, por lo que lo mejor es comprar un bono de viajes ilimitado por un día, para grupos de cinco personas o la CityTourCard, billete que permite trasladarse durante 48 horas o de 72 horas por las zonas AB.

Para coger un taxi, lo mejor es hacerlo en la propia parada que en la calle. Estos vehículos se identifican por ser Mercedes-Benz de color crema. Los amantes de la bicicleta tienen a su disposición una amplia red de carriles y pistas al lado de ríos para poder circular con libertad. Existe un sistema de préstamo público de bicicletas también. Su alquiler se paga por minutos.

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