La antigua Lugdunum romana, con nada menos que 2.000 años de historia, se alza impoluta ante la atenta mirada del turista como una urbe con bellos barrios y zonas declaradas Patrimonio de la Humanidad

Lyon - Francia
Foto cortesía de robokow

La tercera ciudad francesa más poblada (1,75 millones de habitantes) aparece ante los ojos del visitante como una urbe elegante y hermosa, digna de ser recorrida con calma para disfrutar de parte de su patrimonio histórico y arquitectónico, reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Con 2.000 años de historia, la antigua capital de la Galia romana cuenta con bellos espacios protegidos para la posteridad como las colinas de Fourvière y Croix-Rousse o los barrios antiguos como el Vieux Lyon, de estilo medieval y renacentista. Dos ríos casi vecinos, el Ródano y el Saona, dividen a Lyon en tres partes. La zona de entrerríos y el barrio antiguo, donde se ubica la catedral de Saint Jean, están salpicadas de calles empedradas, coquetas plazoletas y edificios de enorme interés. Y sobre todo de chimeneas que abarrotan los tejados de color rojizo que pintan las casas.

Lyon

La plaza de Bellecour, una de las más grandes del Viejo Continente, es el centro neurálgico de Lyon. Desde aquí, mediante la calle Víctor Hugo, se arriba hasta la plaza Carnot. Por su parte, a través de la incensante vía de Édouard Herriot, se llega a otra gran plaza, la des Terreaux, punto de acogida del Ayuntamiento de la ciudad y del Museo de Bellas Artes. Resulta también de interés emprender una pequeña escapada hacia el Museo de la Civilización Galoromana, donde se exponen estelas, estatuas, sarcófagos, orfebrería, bronces o mosaicos de aquella civilización.

Tras esta recoleta zona, en dirección norte, empieza la ascensión de la colina de Croix-Rousse, con atajos que en el pasado los partisanos utilizaban para escapar. Sin embargo, una de las mejores panorámicas de la urbe gala se obtiene tras el ascenso de la colina de Fourvière, a la que se puede llegar en teleférico que arranca justo al lado de la catedral. Aquí también se puede disfrutar de los restos de un teatro romano.

Bellecour

En un espacio menudo situado en la base de esta atalaya se localiza un pequeña y bella galería que el turista aficionado al cine no debe dejar escapar de visitar. Se trata del Museo de Miniaturas y Decorados de Cine, que además exhibe máscaras y utensilios empleados en algunas de las más destacadas películas de la historia del séptimo arte. Sin abandonar la magia del cine, se puede visitar, lejos de la zona centro, la casa de los hermanos Lumière, los primeros directores de la historia del siglo XIX. Aquí se proyectan filmes primigenios que los hermanos rodaron a través de grandes monitores.

A orillas del río Saona, a la altura de la Place Bellecour, tiene lugar los domingos por la mañana un mercadillo callejero en el que se exhiben con especial orden frutas, verduras y múltiples variedades de quesos. Con casi 200 hoteles, residencias, cámpings, albergues, apartamentos u otras opciones de alojamiento, la zona de Lyon y alrededores cuenta con una amplia oferta que satisface todas las economías. A través de la oficina de turismo de la ciudad francesa el viajero podrá localizar el hospedaje que más le interese.

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