Emplazada entre el Mar Caribe y la laguna Nichupté emerge una ciudad que el gobierno mexicano levantó desde sus orígenes con el claro objetivo de convertirla en destino turístico mundial por antonomasia.

Cancun en el crepusculo

Y a fe que lo ha conseguido a base de esfuerzo y cuantiosas inversiones. Hace apenas 30 años, Cancún sólo era una franja costera con litorales vírgenes pendientes de ser explorados. Hoy día alberga numerosas cadenas multinacionales de hoteles y cientos de restaurantes que prestan servicios de óptima calidad.

Se ha convertido en foco preferencial que escogen las parejas de recién casados para disfrutar de su luna de miel en Cancún.

Otras muchas pueden celebrar su boda en la propia ciudad con una ceremonia maya. Es la magia que exhala el Caribe mexicano, que te atrapa y de la que es difícil resistirse. Ocupa un puesto preferencial entre los 10 principales destinos vacacionales de todo el planeta. Por algo será.

ImagenAtraído sin duda por la magnificencia de las playas y la bonanza de su clima tropical, Cancún también encanta al viajero porque le permite acercarse a contemplar auténticos santuarios del esplendoroso pasado maya localizados en la península del Yucatán. Como por ejemplo Kohunlich, que tiene más de 200 edificios, la ciudad amurallada de Tulum o la imponente Coba, una de las urbes más grandes que albergan vestigios de aquella civilización. Pero de entre todas ellas sobresale con creces Chichén Itzá, un lugar mágico y declarado Patrimonio de la Humanidad de más de 2.500 años de antigüedad. Está a tan sólo tres horas en coche. Merece la pena visitar una de las actuales maravillas del mundo que continúan en pie.

De vuelta a Cancún, la diversión sigue garantizada. El ocio se reparte entre todas las edades. No hay tiempo casi ni para respirar. El turista puede optar por darse un chapuzón en algún rincón de los 22 kilómetros de extensión que ocupa su fina zona costera, practicar deportes de riesgo, acuáticos o bucear entre las aguas cristalinas que ofrece el Mar Caribe y descubrir sus arrecifes coralinos extraordinarios.

Llegada la noche, nada mejor que disfrutar de la música en vivo, las actuaciones en directo o el ritmo que brindan las discotecas para concluir una más que intensa jornada. Y a sólo un paso. Muchos de estos locales se ubican en el interior de los megacomplejos hoteleros que se concentran en Cancún.

Para ir de compras, Cancún también es una buena opción. Pese a la población de origen maya que pervive en la península del Yucatán, abunda poco arte popular en sus calles, aunque se pueden adquirir sombreros, hamacas, bordados, blusas o vestidos. Más chic es el centro comercial Isla Shopping Village, que dispone de puerto deportivo y más de 200 tiendas y restaurantes.

Los hoteles en Cancún han sido ideados para ofrecer la mayor de las comodidades y descanso al huésped. Aunque las habitaciones se deben reservar con suficiente antelación, sobre todo en determinadas fechas. Localidades de costa como Cancún se llenan al completo en época de vacaciones (Semana Santa, julio, agosto y Navidad) La mayoría de establecimientos hoteleros disponen de habitaciones con baño privado y se encuentran abiertos los 365 días del año.

De entre todos ellos despunta el Hilton Cancún Beach & Golf Resort, con un campo de 18 hoyos y siete piscinas, una de ellas con bar interior. También destaca Le Meridien, con la cocina francesa como especialidad y vistas a la playa. Más económicos son El Rey del Caribe, de dos estrellas y situado entre frondosos jardines, o bien Casa Rolandi, con patio cubierto y bar, así como La Placita, en la avenida Yaxchilán.

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